viernes, 21 de marzo de 2014

TODO ES NIEVE ALREDEDOR

No hay luna enmarcada en la ventana sino un patio de chimeneas. Al fondo nos espera una cama grande y dura forrada de sábanas radiantes y almohadas blandas.

Después de tanto tiempo debería ser todo raro. Raro tu olor, rara tu piel, raro tu sexo,
pero es como volver a casa, salvo por las paredes anónimas que nos rodean.

No puedo esperar a que lo hagas tú y te desnudo; quiero volver a ver tu ropa interior blanca; quiero verte contonear tus carnes blancas de nácar; enroscarte como una boa albina ahíta sobre las radiantes sabanas blancas y las blancas almohadas blandas.

Miro mi cara en el espejo y me avergüenzo. Me has atraído después de abandonarme, y aquí me tienes, entregado, rendido, incapaz de salir huyendo de tus dulces brazos.

Y vas a cobrarte tu presa cual araña cautivadora y peligrosa. De frente yo en el espejo, excitado; debajo tú sobre la cama, llorando. ¿Por qué lloran las arañas cuando se abrazan a su bocado?


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Ti voglio tanto bere...